lunes, 21 de marzo de 2011

Sibilas


La sibila es un personaje de la mitología griega y romana, también presente en las tradiciones cristianas y en el judaísmo de los siglos I a. C. a I d. C. Se trata de una profetisa, inspirada en ocasiones por Apolo, capaz de conocer el futuro.


Según algunas tradiciones, hubo una joven hija del troyano Dárdano y de Neso (hija del gobernador Teucro) que estaba dotada del don de la profecía y tenía una gran reputación como adivina. Esta joven se llamaba Sibila y por eso desde entonces vienen llamándose así a todas las mujeres que ejercieron esa capacidad de profetizar.




Otras tradiciones afirman que su padre fue Zeus, fruto de su relación con una hija de Poseidón llamada Lamia, por lo que su don es de origen divino. También hay tradiciones que citan a Herófila como hija de Zeus. Aun que la versión mas aceptada es que Herófila -oriunda de Marpeso en la llamada Tróade (región donde se encontraba Troya)- era hija de una ninfa y un padre mortal llamado Teodoro, que era pastor del Ida. Herófila fue quien predijo la guerra de Troya, anunciando que la responsable sería una mujer llamada Helena. Pasó la mayor parte de su vida en Samos. Se dice que compuso un himno en honor de Apolo (el dios que inspiraba las profecías). Llevaba siempre con ella una piedra sobre la que se subía para presagiar. Esta piedra se conservó en Delfos después de su muerte y en tiempos del historiador Pausanias se mostraba a los interesados. También se enseñaba su tumba que estaba en el bosque de Apolo Esminteo.

Las sibilas tenían su vivienda en las grutas o cerca de corrientes de agua. Las profecías eran manifestadas siempre en estado de trance y expresadas en hexámetros griegos (verso de la poesía griega y latina que consta de seis pies formados por dáctilos y espondeos, o troqueo si es el sexto pie, siendo obligatorio que el quinto sea un dáctilo. Puede presentarse en series de sólo hexámetros o bien en parejas constituidas por un hexámetro y un pentámetro; en este caso se trata de la estrofa denominada dístico elegíaco) que se transmitían por escrito.

Los primeros escritores griegos sólo hablan de una sibila. Se cree que se refieren a la sibila llamada Herófila. Más tarde fueron surgiendo otras, siempre con su nombre de procedencia.

La más importante de todas en la mitología romana era la sibila cumana. Sibila de Cumas era natural de Eritrea, ciudad importante de Jonia (en la costa oeste de la actual Turquía). Su padre era Teodoro y su madre una ninfa. Se cuenta de ella que nació en una gruta del monte Córico. Nació con el don de la profecía y hacía sus predicciones en verso. Se la conocía como Sibila de Cumas porque pasó la mayor parte de su vida en esta ciudad situada en la costa de Campania (Italia). A ésta se la llamaba también Deífoba, palabra que significa deidad o forma de dios. Apolo era el dios que inspiraba las profecías de las sibilas. A la sibila de Cumas le prometió concederle un gran deseo. La sibila cogió un puñado de arena en su mano y pidió vivir tantos años como partículas de tierra había cogido; pero se le olvidó pedir la eterna juventud, así es que con los años empezó a consumirse tanto que tuvieron que encerrarla en una jaula que colgaron del templo de Apolo en Cumas. La leyenda dice que vivió nueve vidas humanas de 110 años cada una. También se cuenta de ella -y así lo recoge la Eneida- que en una ocasión guió a Eneas, príncipe troyano, a través del Hades para visitar a su padre Anquises. En otra ocasión se presentó ante el rey romano Tarquinio el Soberbio como una mujer muy anciana y le ofreció nueve libros proféticos a un precio extremadamente alto. Tarquino se negó pensando en conseguirlos más baratos y entonces la sibila destruyó tres de los libros. A continuación le ofreció los seis restantes al mismo precio que al principio; Tarquinio se negó de nuevo y ella destruyó otros tres. Ante el temor de que desaparecieran todos, el rey aceptó comprar los tres últimos pero pagó por ellos el precio que la sibila había pedido por los nueve. Estos tres libros fueron guardados en el templo de Júpiter y eran consultados en situaciones muy especiales. En 83 a. C. el fuego destruyó los llamados Libros Sibilinos originales y hubo que formar una nueva colección que no ha llegado hasta nuestros días porque en 405 también se destruyeron. Estos libros ejercieron gran influencia en la religión romana hasta el reinado de Augusto.

Otra sibila que hizo historia fue la sibila libia o líbica era la sacerdotisa profética que presidía el oráculo de Zeus Amón (Zeus representado con los cuernos de Amón) en el oasis de Siwa en el desierto de Libia. Serapión dice en sus versos épicos que la sibila no dejó de profetizar tras su muerte, y que dejó en el aire palabras propias del oráculo, presagios y augurios y que su cuerpo se fue transformando en tierra donde crecía la hierba y que cualquier bestia que la comiese tenía la capacidad de mostrar a los hombres un preciso conocimiento del futuro cuando eran sacrificadas y se analizaban sus entrañas. También piensa que la cara que se ve en la luna es su alma. Plutarco cuenta la historia de que Alejandro Magno, tras fundar Alejandría, marchó al oasis de Siwa y se dice que la sibila le confirmó como personaje divino y como el legítimo faraón de Egipto.

La lista llega hasta diez:

Sibila de Samos
Sibila Herófila de Troya
Sibila del Helesponto
Sibila frigia
Sibila cimeria
Sibila délfica
Sibila de Cumas
Sibila libia
Sibila tiburtina
Sibila babilónica o pérsica

El primer autor griego del que tengamos referencias, que hable de la sibila es Heráclito (Siglo V a. C.), que habla de una sibila. Igualmente Platón habla de sólo una sibila. Con el tiempo el número se incrementa a tres, diez o hasta doce. En todos los casos, más que por su nombre, que no poseían, se conocían por el gentilicio del paraje donde moraban.

De forma majestuosa, Miguel Ángel pintó en la Bóveda de la Capilla Sixtina, intercaladas con cinco profetas, las cinco sibilas más representativas en su época, que son:

Sibila eritrea
Sibila pérsica
Sibila líbica
Sibila cumana
Sibila délfica

Fuente: Wikipedia

No hay comentarios:

Entradas populares