lunes, 5 de noviembre de 2012

La inmortalidad existe ... y no tiene nada que ver con dios




La especie de medusa Turritopsis nutricula podría ser el único animal en el mundo que realmente ha descubierto la fuente de la eterna juventud. Turritopsis nutricula es una especie de hidrozoo hidroideo de la familia Oceanidae.

Este hidrozoo, de forma acampanada y apenas medio centímetro de longitud, no muere tras alcanzar su estado adulto, sino que es capaz de regresar a su forma juvenil (pólipo) y repetir su ciclo vital hasta alcanzar una segunda madurez... y una tercera, y una cuarta... Así hasta un número de veces potencialmente infinito, según los científicos.  Los investigadores están estudiando a fondo la biología de la medusa para descubrir cómo es capaz de revertir su proceso de envejecimiento.


La mayoría de las medusas generalmente tienen un tiempo de vida relativamente fijo, el cual varía entre especies de horas a varios meses. La medusa Turritopsis nutricula es la única forma de vida conocida que ha desarrollado la habilidad de volver a un estado de pólipo, por un proceso de transformación específico que requiere la presencia de ciertos tipos de células (tejidos de la superficie acampanada de la medusa y del sistema de canales circulatorios). Cuidadosos experimentos de laboratorio han revelado que, desde cualquiera de sus etapas (desde que nace hasta que constituye un individuo sexualmente maduro) la medusa puede transformarse de nuevo en pólipo. La medusa en transformación se caracteriza primero por la deterioración de la campana y los tentáculos, con el subsiguiente crecimiento de un perisarco y estolones, y, finalmente, de pólipos de alimentación. Los pólipos se siguen multiplicando creando más estolones, ramas y luego pólipos, para formar hidrozoos coloniales. Esta habilidad para invertir el ciclo de vida (en respuesta a condiciones adversas) es, probablemente, única en el reino animal y permite a la medusa evitar la muerte, volviendo a la Turritopsis nutricula en potencia biológicamente inmortal. Estudios en laboratorio mostraron que el 100% de los especímenes podían volver a la fase de pólipo, pero hasta ahora el proceso no ha sido observado en la naturaleza, en parte porque el proceso es bastante rápido, y observaciones de campo en el momento exacto son improbables. A pesar de esta remarcable habilidad, la mayoría de medusas Turritopsis suelen caer víctimas de las amenazas habituales de la vida del plancton, incluyendo ser comido por otros animales, o sucumbir a una enfermedad.


La cara negativa  es que el número de individuos de esta especie no para de crecer (y, en apariencia, ninguno muere), por lo que ahora la medusa se encuentra en los océanos de todo el mundo y no sólo en sus aguas del Caribe natal, protagonizando una invasión silenciosa, según advirtió el año pasado la investigadora María Miglietta, del Smithsonian Tropical Marine Institute (EEUU).

Fuentes: Wikipedia / Muy Interesante

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